La República no necesita sabios

2007 Enero 2
by srdgato

La République n’a pas besoin de savants ni de chimistes; le cours de la justice ne peut être suspendu.

Jean-Baptiste Coffinhal, presidente del Tribunal Revolucionario.

El 14 de julio de 1789, con la toma de la Bastilla, comenzaba la Revolución Francesa. Cuatro años después se instauró el Reinado del Terror de Robespierre. No menos de 1.200 personas fueron guillotinadas ante acusaciones de actividades contrarrevolucionarias. La menor sospecha de dichas actividades podía hacer recaer sobre una persona acusaciones que eventualmente la llevarían a la guillotina.

Jean-Paul Marat, líder revolucionario, acusó a Antoine Lavoisier de haber participado en complots absurdos y exigió su muerte a raíz de que Lavoisier criticara un tratado de química del propio Marat. El 8 de agosto de 1794, después de una farsa de juicio que duró menos de un día, un tribunal revolucionario condenó a Lavoisier y a otros 27 a la pena de muerte. Esa misma tarde fue guillotinado junto con su suegro y otros “granjeros de hacienda” en la Plaza de la Concordia. Durante el juicio se alegó que un sabio tan distinguido no podía ser guillotinado, a lo que Coffinhal, taxativamente, contestó:

La República no necesita sabios ni químicos, el curso de la Justicia no puede detenerse.

Lagrange, poco tiempo después de su muerte, dijo:

En un sólo instante se quedó sin cabeza, pero harán falta mas de cien años para que aparezca otra igual.

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