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Llamadme Ismael

20 octubre, 2008

Años atrás, no importa cuántos, hallándome con poco, o ningún dinero en la faltriquera, y sin nada que me interesara especialmente en tierra, se me ocurrió hacerme a la mar por una temporada, a ver la parte acuática del mundo.

H. Melville.

Con estas palabras, Herman Melville empieza la fascinante historia de Ismael, un joven embarcado en una ballenera de Nantucket, el Pequod, bajo el mando del capitán Acab. Un osado viaje por todo el Mundo en busca de un sólo objetivo: la Ballena Blanca, Moby Dick.

Annika me prestó (o yo le robé) el libro porque tenía interés en leerlo. La historia que encierran los personajes me atraía enormemente, y especialmente la locura de Acab en pos de su destino. Melville, tal y como leí en su biografía, había trabajado durante algunos años en pesquerías, preso (según él mismo relataba) en barcos balleneros que le condujeron en más de una ocasión al arresto, hasta que pudo dedicarse por completo a la literatura.

Quizás por este conocimiento en primera persona de la vida del marino pudo relatar en Moby Dick con gran acierto el devenir propio dentro de un mercante de este tipo. Resulta asombroso ver el nivel de detalle con el que describe las ballenas y cachalotes, las tareas del barco, el trasiego diario, la parafernalia que rodea la caza y captura de una nueva presa, el deseo de obtener algo de esperma (la grasa mas codiciada de una ballena), los arponeros, las lanchas balleneras. Gracias a ello es fácil cerrar los ojos, adentrarse en el mismo Pequod, y soñar con arponeros y marinos las mismas hazañas que vive Ismael.

La historia de Acab – Moby Dick (pues no existe el uno sin el otro) es la lucha eterna de un hombre atormentado contra su mayor enemigo, es la locura que transmite a todo un barco, el ciego amor de una tripulación por un comandante enaltecido por la experiencia, el trágico final de hombres inocentes; la insensatez, en definitiva, de alguien que está dispuesto a arriesgarlo todo por una sóla carta. Todo ello, por supuesto, hacen de la novela algo grandioso, sorprendente, y terriblemente triste. El dueto, la dicotomía en los personajes, es un fiel reflejo de lo que hoy abundan en el mundo; el único y desconsolador deseo de la venganza.

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3 comentarios leave one →
  1. NanaGato permalink
    4 noviembre, 2008 12:10

    Excelente retorno Señor Don Gato!!!
    Una vez mas, felicidades por este buen espacio!!!!
    Esperando como siempre nuevas publicaciones!
    NanaGato

  2. 23 noviembre, 2008 14:10

    Somos balleneros… llevamos arpones… mas como en la luna no hay ballenas cantamos canciones…

Trackbacks

  1. The Punisher, castigando a Moby Dick « Canela Fina

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