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Detener el tiempo

12 mayo, 2009
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A mi día le faltan horas.

Hablaba hace tiempo con una amiga, profesora titular de Universidad, sobre la disponibilidad de tiempo para un investigador. No se explicaba como, con la carga lectiva que se le suponía a un profesor y las horas que requería su familia (no ya a lo dedicado al “tiempo libre”), aún le quedase tiempo para publicar cinco artículos relevantes en un mismo año. Literalmente, no disponía de suficiente tiempo para dedicar a la investigación.

Hace poco una amiga y compañera de facultad terminó la carrera. En un emotivo email agradecía a sus amigos la paciencia que mostraban al recibir respuestas como «no puedo salir, tengo que entregar prácticas; no puedo salir, tengo que hacer un problema; no puedo salir, tengo que hacer el problema, sí, el de ayer; no puedo salir, tengo que estudiar, sí, otra vez tengo otro examen…». Lo leí, lo pensé y empecé a reir. Esa persona también soy yo.

La irregular actualización de Canela Fina responde precisamente a este hecho. Me es imposible dedicarle un mínimo de tiempo para generar contenidos que considere aceptables. Las últimas entradas con cierta extensión me llevaron, cada una, unas 3 horas desde la búsqueda de información hasta la materialización de un post. Lamentablemente, disponer de ese tiempo supone renunciar la mayoría de las veces a horas de sueño, con el consecuente desgaste físico. No es sino durante un día de descanso (de esos que tan poco abundan en mi carrera) cuando puedo poner todas las tareas pendientes del blog en orden y tratar de coordinar una publicación programada. Éste es el caso de hoy: dejo preparadas 5 entradas para los próximos días en espera de que, durante ese tiempo, pueda volver a hacer un hueco para una única entrada.

Por supuesto, eso implica considerar “publicar en el blog” como actividad de tiempo libre, lo que provoca la chanza de no pocas personas. Dedicar una tarde de sábado a esto puede considerarse, para el lector poco acostumbrado, una actitud propia de nerds (antisocial) más que de seres sociales. Y seguramente no les falte razón. Lo cierto es que es de las pocas aficiones que aún puedo conservar. Dejé el gimnasio hace años, la escalada, mis proyectos de robótica, la lectura (que poco a poco vuelvo a retomar), el orden en mi casa, etc. Quiero pensar que, en pocos meses, habré acabado la carrera y empezaré en otro lugar una nueva etapa. Quiero soñar que entonces tendré tiempo libre, que entonces podré organizarme, volver a mis cacharros, disfrutar con cosas más allá de mi trabajo, explorar, conocer, aprender.

Una pregunta muy trillada: ¿vives para trabajar o trabajas para vivir? Mi respuesta en el arte mayéutico: ¿no pueden, acaso, ser compatibles? ¿Puede alguien trabajar (disfrutar) y vivir a la vez? ¿O estamos abocados a elegir entre dos polos, redimirnos del trabajo o la vida y actuar en consecuencia? Veo quienes se deben a su trabajo, a su ocio o a su familia, y no sé hasta que punto todo puede ser compatible. Temo que el trabajo me absorba, y temo que la familia me impida trabajar. Si esos son mis temores ¿dónde está mi ocio? ¿En que momento renuncié a él?

Uno, quizás con demasiada inocencia, procrastina pensando “cuando termine esto, por fin tendré tiempo para hacer aquello“. Lamentablemente, después de esto vienen esto, esto otro,… En definitiva aplaza, difiere indefinidamente aquel deseo en espera de un hueco que sabe nunca llegará. La historia de aquel pensamiento la describió un replicante en una escena soberbia de Blade Runner:

He visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión…He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser…Todos esos momentos se perderán… en el tiempo, como lágrimas…en la lluvia…

El final de aquel momento llega en el mismo momento de su concepción, cuando nace y observas su cabeza de león, cuando te golpea con su cola de dragón, cuando vomita lenguas de fuego que te recuerdan su nombre, su esencia, y su imposible.

Quiero ser Belerofonte, quiero alzar mi lanza y quiero matar a la bestia; no quiero más Quimeras, no quiero más sueños, más inventos de la razón, más justificaciones.

Quiero mi tiempo, mi vida, mi esencia. No soy mi trabajo, no soy mi futuro, soy yo. Quiero volver a ser yo.

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7 comentarios leave one →
  1. _amp_ permalink
    12 mayo, 2009 21:41

    maravillosa entrada. ánimo, sólo quedan unos meses :)

  2. 12 mayo, 2009 23:39

    Joder dale duro srdgato!!!
    La sensación de libertad tras un largo ‘cautiverio’ es una de las mejores cosas…

    Mucho ánimo, que cada vez queda menos!! :D

  3. NanaGato permalink
    13 mayo, 2009 1:56

    Si vives para trabajar o trabajas para vivir, día a día te hundirás mas en tus actividades diarias asumiendo que el hacer es mas importante que el ser… yo por mi parte creo que somos el resultado de nuestras propias decisiones, el hecho que las cosas requieran un esfuerzo mayor que aquellos que te rodean no significa que no valga la pena (dímelo a mi, 7 años de medicina acaban con la vida social de cualquiera jijiji) aun así y lo digo por experiencia, mas vale la pena esforzarse un poquito mas por dedicar tiempo a aquellos accesorios de la vida que nos apasionan en lugar de aplazarlos…. siempre decimos que después habrá tiempo sabiendo en el fondo que no es cierto!! La vida es ahora, mañana no sabes que suceda, por ello mismo es hoy cuando decides que quieres hacer, mañana tal vez no exista!!
    De esa forma, Felicitaciones por mantener este rincon vivo Srdgato, ánimo que el tiempo es relativo jejeje

  4. 13 mayo, 2009 12:35

    Conozco la experiencia… “cuando viva en mi casa por fin tendré tiempo para…” para nada. Tiempo sí, pero ganas después de trabajar fuera, llegar y limpiar… ninguna :-/

  5. John Constantine permalink
    19 mayo, 2009 21:30

    Me ha encantado el artículo, me has dejado sin palabras.

  6. azuka permalink
    24 mayo, 2009 5:40

    Mmmm… muy buen post, sabes? parece que eso pasa más frecuentemente de lo que uno quisiera, vas dejando cosas por tener otras, por atender otras, uno supone encontrar tiempo “después” y van surgiendo nuevas necesidades, nuevas intenciones y cada vez es más difícil volver a ser lo que uno pensaba ser :( después de estudiar una carrera ya casi no hay vuelta atrás, el punto medio es complicado de encontrar, no es que quiera desalentar a alguien, pero mientras vamos creciendo es como dice Lek, tiempo tal vez pero ganas ya no… y cuidado si sigues a un posgrado, eso si es para pensarse, caes en una vorágine :(

    Suerte!!!

  7. 26 mayo, 2009 12:12

    Muchas gracias a todos. Hace tiempo ya hablé de esto cuando encontré el blog de un primo mío; entonces me propuse tomarte este “divertimento” con calma.

    Después de escribir esta entrada decidí pensar, cada día, no más lejos de esa semana. No es sorprendente que este “final de etapa” de la carrera suponga un trabajo extenuante (evaluaciones continuas, trabajos, exámenes, etc.) pero yendo poco a poco, marcando objetivos concretos a corto plazo, todo discurre con muchísima calma.

    Sin agobios, sin presiones. Y haciendo lo que me gusta.

    De nuevo, gracias a todos.

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