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Hoy digo adiós

10 febrero, 2010
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DISCLAIMER: Entrada paranoica, rencorosa, totalmente subjetiva y consecuencia de un arrebato. No nos hacemos responsables de las consecuencias.

Hace tiempo que busco el «Don’t be evil» de Google, aquel motto que forjaron en 2001, pero sigo sin encontrarlo. Con él nos convencieron, nos encandilaron y nos enamoraron. Guerra abierta a Microsoft, decíamos. La esperanza del Open Source. Y ahora,  años después, cada vez somos más quienes nos preguntamos cómo ha ocurrido todo esto.

Google lo hizo bien. Endiablamente bien. Francis Bacon lo dijo en 1597 y ellos tenían la lección aprendida: «el conocimiento es poder». Era lo único que necesitaban. De ahí nació el buscador, cuya única función era adquirir dicho conocimiento. Años de marketing, memes, y, por qué no, trabajo bien hecho, lo encumbraron a lo más alto. Con el apoyo de millones de usuarios se hizo grande, plantó cara al gigante Microsoft, a Yahoo, y a todo el que se le pusiera por delante.

Años después ya tenía los cimientos sólidos. Una base de conocimiento suficientemente amplia para darle salida al verdadero mercado. La venta de información. Un target de millones de personas ávidas de Google en forma de gmail, docs, wave, calendar, maps, buzz,… Internet es la televisión del nuevo siglo. Personas observando y asimilando información por todas partes. Información personalizada. Google no vende la información que posee de nosotros, Google utiliza esa información para mostrarnos publicidad adecuada a nuestros gustos. O necesidades. Al estilo de aquel clip que nos ofrecía ayuda para escribir un documento, Google intenta ayudarnos en nuestra vida a encontrar aquello que deseemos. Google nos recomienda lugares desde Maps, ofertas desde Gmail, personas desde Buzz,… En su infinita sabiduría conoce todos nuestros movimientos, gustos, pasiones y rencores.

Uno, en su inocencia, se identifica cada mañana en Gmail, deja la pestaña abierta, y continúa trabajando sin percatarse de que está dejando su rastro por donde quiera que pase. Entras en una web y ves que ahí aparece tu nombre, listo para hacer un comentario gracias a OpenID. Google te permite ver directamente el contenido de los PDF, Power Points, etc., sin que nosotros veamos nada malo en ello. Salvo el cruce de información, el data mining que no hace sino perfilar nuestra identidad en Internet. Identidad que, tarde o temprano, se asocia a un nombre, un apellido, y una vida.

Google nos sigue el rastro con Latitude (un servicio de geoposicionamiento), nos muestra publicidad de acuerdo a nuestros intereses (Gmail, Google Search), nos busca amigos para seguirles la pista (Buzz)… O sea, Google sabe dónde estamos, qué nos gusta, con quién nos relacionamos, qué pensamos. Cualquier archivador de psiquiatra contiene mucha menos información de la que posee Google. O, dicho de otro modo, Google tiene toda la información que necesita para crear un perfil de nosotros mismos. Tanta, que aterra.

Ayer presentó su nueva “obra”: Buzz, la red social que quiere plantar cara a los mensajes de twitter, al tablón de facebook, a los comentarios de blogs. Esta mañana, cuál ha sido mi sorpresa, me he encontrado con cuatro seguidores expectantes por que les cuente qué hago. El futuro de Buzz pasa por el mismo que Gtalk. Un día ves una nueva ventana en Gmail, otro ves que hay una lista de gente, y otro día se abre una ventana con una conversación. Te acostumbras, lo dejas, y te absorbe. «Adoptar, extender y extinguir» es la estrategia que utiliza Microsoft para colocar su producto en una posición dominante. ¿Es ese el nuevo motto de Google? ¿Quién necesita Messenger teniendo Gtalk? ¿Quién a TomTom teniendo Maps Navigator? ¿Firefox frente a Chrome? ¿Linux frente a Chrome OS? Google crea, adopta o absorbe tecnología, extiende, normaliza, y extingue a la competencia.

Soy forofo (siempre lo he sido) de Internet. Adopto de forma temprana los nuevos servicios, los utilizo como el que más, creo, edito, colaboro. Pero siempre, hasta ahora, porque yo era responsable. Yo suscribo un servicio, doy de alta una nueva dirección, creo un blog. Yo controlo la información que ofrezco en Internet. Siempre he estado en contra de redes como Facebook y Tuenti justamente por la pérdida de control sobre la información de uno mismo. Hoy, al verme introducido en una nueva red, me he asustado. Porque he perdido el control de mi información. Porque Google ha tomado decisiones por mí. Y eso, no señor, no es bueno.

Hoy declaro una guerra: a Google, al control y al totalitarismo. A la dependencia, a la sumisión. Hoy marco yo mis reglas. Mi control, mi futuro. Dónde, cuándo, y por qué. Y hoy digo adiós. A todas las cadenas. A todos los poderosos, que controlan, ríen y celebran su poder.

Hoy digo adiós. Muchas gracias. Buenos días. Y hasta nunca.

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7 comentarios leave one →
  1. 11 febrero, 2010 0:28

    Estoy de acuerdo, y lo secundo :p

  2. 11 febrero, 2010 1:10

    1. Google tiene de ti los datos que tu quieres que tenga de ti

    2. Google apuesta por el código libre y así lo demuestra constantemente con sus productos, como Chromium o Google OS. Aun así no deja de ser una compañía.

    3. Si no controlas los datos que Google tiene de ti es que quizás no conozcas esta web: https://www.google.com/dashboard/

    4. Buzz se desactiva con un sólo clic abajo de Gmail.

    5. Si tanto demonizas a Google, date de baja en sus servicios y todos tus datos se eliminarán, como obliga la ley.

    6. Lo único en lo que sí estoy de acuerdo es en que asusta, pero para bien.

  3. 11 febrero, 2010 2:05

    Ángel.

    1. Google muestra sobre mí datos que yo no quiero que muestre. http://bit.ly/aijfCg

    2. ¿Y? Que apueste por el código libre no es relevante para almacenar o no información y hacer negocio con ella. En ningún momento he negado que no haga cosas buenas :) Si es lo que se interpreta, mil perdones. Google hace cosas buenas. De hecho, su buscador es el mejor que he encontrado.

    3. Sí, sí los controlo. Lo que no quiero es que ellos hagan negocio con ello. Es un empresa y está en su legítimo derecho. Y yo de negarme a ello.

    4. ¡Gracias, no lo había encontrado! Lo que no me ha gustado es que Google haya decidido por mí que yo quería Buzz, que yo quería seguir a tal o cual contacto, y que era bueno que éste y aquél me siguieran a mí.

    5. Justo en eso ando. Dame tiempo :)

    6. Yo creo que ningún monopolio es bueno. Lo vendan como lo vendan. En la competitividad ganamos todos. Si sólo hay un proveedor, un buscador, un ISP, se anula la capacidad de innovar. Uno tiende a acomodarse desde su posición aventajada. Con Google tocando tantos palos (creo que hoy mismo se ha metido a operador de cable en EE.UU.) es cuestión de tiempo que las leyes antimonopolio le obliguen a escindirse.

    Añado más. No digo que Google sea el demonio. Lo que temo es que toda la información que deposito en la Red sea atesorada por la misma empresa. Temo que esa empresa pueda (como hace Google) cruzar los datos para decirme qué me conviene. No me opongo a utilizar ciertos servicios. Sí a que todo pase por la misma persona.

    Total, que rabietas tenemos todos de vez en cuando, y lo de Buzz creo que no ha despertado mucho buen rollo por la blogosfera. Me quedo con un twitt del Gadgetoblog: “Una amiga: WTF is Buzz? And why does it say my Ex is following me?”

  4. 11 febrero, 2010 14:20

    Estoy de acuerdo con muchas de las cosas que dices SrDGato, y hay muchos motivos para estar alerta y seguir con ojo a Google y su excesivo poder… pero todavía no hay motivos para alarmarse… es decir, yo de mientras pueda acceder a mis datos y descargarlos en un formato abierto (principalmente contactos y datos del calendario) no me voy a quitar… pero vamos, haces bien siguiendo tu instinto.

  5. 11 febrero, 2010 16:00

    Yprum.

    Justo das en el clavo: “no hay motivos para alarmarse”. A lo que yo añadiría “todavía”.

    Eric Smidth ya nos dijo una verdad evidente: “Si no quieres que algo se sepa, no lo hagas”. Él se amparaba en que, por motivos legales, podrían verse obligados a revelar información personal almacenada en sus servidores (como el historial de búsqueda) en caso de que un juez lo requiriese.

    Al ritmo al que van las cosas, con el precedente del dichoso párrafo de la Ley de Economía Sostenible que se saltaba el poder judicial para cerrar páginas webs, temo que cualquier día no sean muchos los requisitos para que alguien “se vea obligado” a dar toda nuestra información “por seguridad”.

    Eso es justamente lo que más temo.

  6. 17 febrero, 2010 3:41

    Bastante de acuerdo. Pero puedes mirarlo desde el punto de vista contrario. ¿Qué más da? Otras empresa también pueden hacerlo. Si alguien te quiere “pillar” en Internet, lo va a hacer, tengas Gmail o no.. entonces, es indiferente usar los productos de Google que, quitando el Bluff, digo el Buff, digo el Buzz, son de lo mejor que hay. Vamos, te haces una cuenta anónima, no cuelgas fotos ni das tus apellidos y listo. En cualquier caso, ya digo, da lo mismo. Aquí la privacidad se acaba en cuanto que un juez (de momento) o un hacker quiera. Con Google o sin él.

Trackbacks

  1. ¡Se acabó! « Potencial Libre

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