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Más allá de los 40º SUR

4 diciembre, 2012
El Hornet, un clipper que hacía la ruta Nueva York - San Francisco en 105 días cruzando el cabo de Hornos

El Hornet, un clipper que hacía la ruta Nueva York – San Francisco en 105 días cruzando el cabo de Hornos

Mitad del siglo XIX. Un nuevo tipo de embarcación, el clipper, revoluciona la navegación a vela prometiendo altas velocidades para circunnavegar el globo. La contrapartida, el viaje más allá del paralelo 40 S.

La ruta (y sus promesas de aventuras, riesgo y riquezas a partes iguales) comienza al sur de Inglaterra, desde donde se embarca en dirección al Ecuador y, posteriormente, al cabo de Buena Esperanza. Es un viaje arduo de más de 10,000 kilómetros que se prolonga un mínimo de 60 días aprovechando los vientos naturales del Atlántico Sur. Desde allí se continua hacia el sur hasta alcanzar los Rugientes Cuarenta, una zona de fuertes vientos australes con abundantes icebergs desaconsejada para marineros inexpertos. Y sólo aquellos que buscan alcanzar un tiempo menor se aventuran más allá del paralelo 40 hacia los Furiosos Cincuenta o los Aulladores Sesenta.

La región del paralelo 60 S es la única del globo que no conecta con tierra en ningún punto, cuyos contactos más cercanos con tierra firme están a más de 50 kilómetros de distancia. Un avezado navegante podría recorrer el globo siguiendo la ruta del paralelo sin pisar tierra en ningún momento, pero tendría que enfrentarse a lo que da nombre a esta región: vientos de más de 150 km/h, olas de más de 15 metros y un sol visible menos de 6 horas al día durante el invierno. Es una ruta que permite recortar más de 1,500 km hasta Australia a cambio de exponerse, además de los peligros anteriores, a enormes témpanos de hielo que podría fracturar el barco irremisiblemente y sin posibilidad de salvación.

Una vez alcanzado el continente australiano después de 100 días de navegación, aún tendrá el barco que recorrer el Océano Antártico y enfrentarse al temible Cabo de Hornos: vientos poderosos acrecentados por el embudo que forman los Andes y la península Antártica, olas gigantes que han recorrido todo el planeta sin encontrar obstáculos y se tornan cortas y picudas al entrar en el cabo de Hornos y zonas de corrientes que impulsan a los barcos al pasaje de Drake aseguran un accidentado viaje de vuelta a casa.

Una vez superada la etapa, el navío avanza por el Atlántico Sur en dirección norte, huye de los Aulladores Sesenta, y enfila el clipper en dirección a los muelles ingleses tras más de 200 días de travesía marítima.

La ruta que seguían los clippers del siglo XIX circunnavegando el globo.

La ruta que seguían los clippers del siglo XIX circunnavegando el globo.

Esta ruta, que tuvo su apogeo a finales del siglo XIX, se vió desbancada por las nuevas rutas de navegación y, sobre todo, por el auge de nuevos barcos que no hacían uso de la navegación a vela sino de potentes motores que hacían absurda la aventura de los Aulladores Sesenta. Hoy, los canales de Panamá y de Suez han contribuído a redirigir el tráfico marítimo hacia los mismos destinos en menos tiempo y, sin lugar a dudas, con mayor seguridad.

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2 comentarios leave one →
  1. 17 enero, 2013 21:36

    increible! me habeis hexo pasar unos minutos waperrimos leyendo el relato con el temita de fondo. muuuy wapo!! ;)

Trackbacks

  1. Cuatro simples pasos « Canela Fina

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